Mi padre ah estado ya 10 años en prisión, por una estúpida ridiculez de veras. Fue a una protesta que "se salio de control", llego la policía y arresto a quienes pudo. Entre esos quienes estuvo mi padre.
Apenas recuerdo el ultimo día que estuve con el, bien, no a travez de un cristal. Como una niña de tres años es impresioante que lo recuerde con la presicion con la que les voy a relatar el suceso. Antes de salir de la puerta me cargo en sus brazos y me beso la frente "te amo, Sofia." me dijo. Son palabras comunes, que se me dicen comúnmente. Pero por alguna razon son esas palabras, de esa voz conducida por esa mente que me levanta en las mañanas y me empuja a ir por un futuro mejor. Son esas palabras que me recuerdan que algo mejor vendrá pronto, y tengo que luchar por ese algo.
Tengo trece años ahora. No eh visto a mi padre en 4 años. Ni siquiera a travez de un cristal.
Fueron esas mismas palabras que me empujaron a mentir para ir a La Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, el 2 de Octubre 1968. Le dije a mi madre que fui a casa de una amiga. Le dije a mis amigas que fui a una "cita", una ridiculez de verdad, pero todos se la creyeron.
Sali de la escuela y me dirigi a la plaza donde ya estaba organizada la protesta. Saque mi cartel
"Libertad a Presos Politicos!!", palabras escritas detrás de barras dibujadas.
Estuve como 30 min cuando vi a la policia. Nos rodearon y nos trataron de sacar. Quize salirme de ahí, pero no pude, estaba rodeada de gente gritando y empujando.
No se cuando tiempo paso hasta que vi la primer bengala alzarse al viento soltando chispas verdes. No sabia que significaba en verdad.
Pronto después se alzo otra bengala, esta vez roja. El tiempo se paralizo, y derrepente, como un llama en la obscuridad; el horripilante y estruendoso sonido de un disparo perforo el silencio. A este disparo lo siguieron muchos mas. No podía ver que estaba pasando. Solo sentí que la gente empezó a empujar y gritar mucho mas.
No vi quien le dio permiso de salir de su guarida.
No vi de que dirección vino.
Pero después de unos pocos minutos de confusión sin salida, una pequeña bala fría de horror me perforo el corazón. Juro que sentí como penetro mi piel y desgarro mi carne. Senti como mi cuerpo se caía al suelo y un golpe de sonido irritante para en tímpano. Senti como la vida, el sentimiento la razón y la emoción se fueron drenando de mi cuerpo en un pequeño charco de sangre que se había formado alrededor mio. Vi como el día siguente recogieron mi cuerpo junto con miles mas, y le informaron a mi madre de mi perdida de vida.
Vi como se cayo de rodillas y no hizo mas que llorar por días y días. Aun siento la melancolía y la culpa de ese momento. Si no hubiese sido tan egoísta ese instante, nada de esto hubiese pasado. Pero lo fui, y espero que alguien se sienta culpable por matarme, que alguien sepa porque morí. Y que alguien libere a mi padre. Es lo único que eh querido desde el día que se lo llevaron.
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